En muchas ocasiones el tema de los deberes resulta un gran reto para los padres, bien porque sus hijos no apuntan en la agenda la tarea para casa, bien porque hay que estar con ellos para hacerlos o porque están haciendo tareas hasta la hora de ir a dormir.

La hora de los deberes debería trabajarse de forma progresiva desde que son pequeños. En infantil no llevan tareas para casa, pero podemos ponernos cada tarde 10-15 minutos a dibujar, colorear, leer con ellos, ver libros, etc.

Una vez que se lleva a cabo el paso de infantil a primaria empiezan los cambios en las rutinas,  en el modo de aprendizaje y, dependiendo de los colegios, en los deberes. Como padres podemos motivar a nuestros hijos haciéndoles partícipes de ese cambio, pues se hacen mayores y tendrán nuevas responsabilidades tanto en casa, como en las horas de ocio y en el colegio; si ya tienen cogida una rutina de trabajo en casa, será más fácil que los chicos se pongan a realizar la tarea.

La primera responsabilidad empieza anotando en la agenda los deberes y exámenes que tienen de cada asignatura. Debemos enseñarles cómo deben utilizarla ya que un buen uso de ella hará que la organización escolar sea mejor. Si no anotan esos deberes no debemos asumir esa responsabilidad nosotros como padres,  (en su mayoría a través del grupo de WhatsApp de los padres de clase) sino que serán ellos los únicos responsables. De esta manera, si no saben qué hay que hacer, tendrán que llevarlo sin realizar al día siguiente.

¿Qué se puede hacer cuando no quieren sentarse a hacer los deberes?

Cuando los chicos ya son mayores tenemos que dejarles independencia para hacerlos, deben ser autónomos en la realización de todas las tareas que son responsabilidad suya. Es un error ponerse con ellos a hacer los deberes, aunque sí que hay que ayudarles en las dudas e intentar enseñarles a resolverlas conjuntamente. Para motivarles, los padres pueden ponerse a la vez que ellos a leer o hacer tareas escritas, pero cada uno haciendo una tarea diferente.

Algo que tenemos que tener en cuenta es evitar frases como: “tenemos que hacer muchos deberes”. Esto es algo que muchos padres dicen cuando los hijos llegan a casa tras el colegio o instituto con la agenda repleta de tareas para casa. Los deberes son de los hijos y por tanto, los padres no tienen que hacer esos deberes, no es su responsabilidad.

Muchas veces, cuando no quieren hacer las tareas llegamos al punto de los castigos; no hay que llegar a poner un castigo sino que tienen que saber que no hacer la tarea tiene unas consecuencias negativas. Por ejemplo, algo que iba a hacer después, ahora no podrá hacerlo (no elegirán ellos el programa de televisión para ver).  Además, también es recomendable hacerles ver que a nivel escolar también tendrá estas consecuencias cuando el profesor vea que la tarea está sin hacer. En estos casos, como padres, hay que hablar con los profesores para que sepan cómo se está trabajando la hora de los deberes en el hogar.

Como padres tenemos que tener presente que lo importante es hacerles autónomos en las tareas, que ellos sean los responsables de sus deberes y exámenes y que sepan estudiar y trabajar ellos solos. Esto es uno de los primeros pasos para hacer a nuestros hijos más autónomos e independientes en todas las facciones de la vida.

Autora del artículo: Verónica García García

Foto de niños creado por freepik – www.freepik.es

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