La lateralidad es un concepto psicomotriz que viene definido como el proceso de maduración mediante el cual los niños y las niñas desarrollan la referencia lateral, es decir la dominancia de un hemisferio sobre el otro.

La lateralidad queda definida alrededor de los 5 años y debe ser de prevalencia zurda o diestra para que el proceso de aprendizaje cognitivo y el desarrollo psicomotriz sea óptimo.

La dominancia lateral, el ser una persona diestra o zurda, depende de varios factores:

  • Factores neurofisiológicos
  • Factores genéticos
  • Factores de tipo ambiental o social: lenguaje, la influencia familiar, los utensilios que utilizamos, el mobiliario, el adiestramiento,…

El desarrollo de esta predominancia lo podemos observar desde los 0 hasta los 6-7 años. Hay muchos estudios sobre el predominio funcional de un lado u otro del cuerpo humano, podemos resumir las etapas así:

  • De los 0 a los 2 años aparecen periodos de manualidad, el uso de las manos agarrando, tirando, manipulando, pero sin tener definida la lateralidad.
  • De los 2 a los 4 años son exploradores, tocan todo, van a utilizar las dos manos de forma indistinta. En algunos casos ya se utiliza, hacia final de la etapa, la mano dominante con más frecuencia.
  • Hacia los 4-6 años ya suele utilizar un solo lado. Se lleva el teléfono a un oído, chuta el balón con un pie, coge con una mano el lápiz para escribir o una taza para beber, mira por un agujero con un determinado ojo. También puede ocurrir que el niño/a no utilice una mano dominante o utilice ambas manos.

Tipos de lateralidad

  • Lateralidad homogénea diestra: cuando predomina, tanto en ojo como mano pie, oído, etc., el lado derecho.
  • Lateralidad homogénea zurda: cuando predomina el lado izquierdo en mano, pie, oído, ojo, etc.
  • Lateralidad cruzada: es el predominio no homogéneo, es decir, no aparece ninguna dominancia definida de uno sobre otro. Existe una lateralidad cruzada cuando es distinta la manual de la de pies, ojos u oídos.

Lateralidad cruzada

Se trata de un modo de funcionamiento neurofisiológico que puede afectar a diferentes aspectos:

  • Aprendizaje del lenguaje, escritura y cálculo
  • Capacidad analítica,
  • Comprensión y dificultad para organizarse
  • Concentración, lentitud
  • Percepción espacio- temporal
  • Psicomotricidad, equilibrio….

Además, tanto en niños como adultos, puede acarrear problemas personales por infravaloración, inseguridad, fracaso escolar, etc.

La lateralidad cruzada es un trastorno que si diagnostica pronto, con la precisión adecuada y se lleva a cabo un terapia para conseguir un sistema nervioso organizado en el que se utilice uno de los dos hemisferios.

Os mostramos a continuación una serie de actividades que podemos llevar a cabo para observar la tendencia lateral de los niños/as, la mayoría de ellas son acciones y actividades cotidianas:

  • Cepillarse los dientes
  • Lanzar una pelota con la mano
  • Chutar una pelota
  • Sujetar un cubierto
  • Dibujar o escribir algo
  • Beber agua
  • Saltar a la pata coja
  • Mirar por la mirilla o cerradura
  • Coger un teléfono
  • Golpear un martillo
  • Recortar
  • Poner el tapón de la botella

Os aconsejamos no obsesionarse con la lateralidad, con si mi hijo será zurdo o diestro. Deja que realice las actividades sin obligar ni forzar, simplemente observa y si consideras, junto al pediatra y/o colegio que puede haber un trastorno de lateralidad cruzada actuar conjuntamente y trabajarlo de la manera correcta.

Autora del artículo: Verónica García García (Ver Curriculum)

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