La atención es un proceso neuropsicológico complejo necesaria para poder retener la información que nos rodea y poder realizar las tareas con éxito. Es indispensable para relacionarnos con el mundo y  desarrollarnos como seres humanos. Nos ayuda a seleccionar aquellos estímulos que nos son necesarios en un momento determinado y  trabajar con ellos. Para que la atención funcione correctamente necesita la ayuda de otros recursos psicológicos.

¿Cuándo existe un problema?

Actualmente escuchamos a menudo la preocupación de los padres por saber si su hijo o hija podría tener TDA-H, pero, ¿qué es exactamente el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad?: Es un trastorno con carácter crónico y las personas que lo tienen cuentan con una dificultad a la hora de focalizar su atención hacia aquello que es necesario y que interfiere en su vida social y académica, se le una la incapacidad para controlar sus impulsos. La sintomatología difiere de unas personas a otras presentando en unos casos mayor dificultad en su atención y en otros en el control de impulsos.

Tanto en clase como en casa nos alertan más aquéllos niños y niñas que tienen una conducta movida, pero existen otro grupo de peques cuya conducta está más adaptada pero su atención es igual de dispersa y requieren de ayuda para poder afrontar sus tareas escolares y diarias.

Estos niños y niñas comparten a menudo determinados rasgos en los que presentan dificultades:

  • Atención focalizada: Gracias a esta atención podemos detectar un estímulo importante y centrarnos en él durante un período de tiempo determinado.
  • Atención dividida: Capacidad que tenemos para atender de forma simultánea a varios factores del ambiente. Para ello debemos dividir nuestros recursos en ambos focos de atención para poder desarrollar cada actividad. Para que esto se pueda hacer, es necesario que la planificación sea correcta.
  • Atención selectiva: La necesitamos para concentrarnos en una tarea y no prestar atención a otras que pueden interferirnos.
  • Funciones ejecutivas: Son un conjunto de procesos complejos que nos ayudan a planificar, ejecutar, revisar y evaluar una tarea para poder realizarla con éxito.
  • Memoria de trabajo: Capacidad para retener temporalmente una información que es necesaria para realizar una actividad posterior.
  • Internalización del lenguaje: Concepto importante para regular nuestra propia conducta y para guiar nuestros pasos hacia un objetivo.
  • Impulsividad: Realizar tareas y conductas sin hacer una gestión de forma voluntaria y consciente de los actos.
  • Flexibilidad cognitiva: Capacidad para alternar de una respuesta a otra de forma rápida evaluando las demandas del ambiente y cambiando las respuestas según la información que vamos recibiendo.

Cuándo acudir a un profesional

Es necesario puntualizar que la naturaleza de los niños y niñas es moverse. Su gran energía les hace explorar el mundo constantemente y por ello nos encontramos a peques con mucho movimiento y otros más tranquilos sin que exista por ello ningún problema.

Dentro de la etapa de infantil, los papás observan que sus hijos son excesivamente movidos y les cuesta atender a estímulos o poner un control sobre sus emociones cuando otros niños de su misma edad si son capaces de hacerlo. Ante este punto conviene aclarar que una falta de control en este aspecto puede deberse a múltiples factores, falta de límites en casa o una pobre educación emocional, por ello es necesaria una evaluación neuropsicológica para conocer exactamente el comportamiento y el perfil cognitivo del niño y niña.

Otras personas importantes a la hora de detectar que algo no funciona bien son los profesores y profesoras del colegio cuando observan que los niños no se comportan de la misma forma que el resto de compañeros u observan que están “en su mundo” y les cuesta conectarse con la clase.

Una vez detectadas algunas dificultades, es necesario comentarlo con el pediatra, es el médico que le conoce desde el nacimiento y tienen un buen historial sobre el desarrollo del niño o niña y es importante descartar cualquier otro problema médico. Una vez descartado esto, se podrá buscar la ayuda de un profesional en psicología que ayude a evaluar y conocer el funcionamiento del niño.

En la evaluación, se abre un historial del paciente donde se recogen los datos personales y evolutivos, para ello se tendrá una entrevista con la familia y otra con el niño o niña. Para conocer cómo funciona su comportamiento y sus procesos cognitivos. Se inicia un proceso de evaluación donde se le administrarán varias pruebas y se podrá conocer su funcionamiento conductual y cognitivo.

Ante un diagnóstico de TDA-H, se debe iniciar un tratamiento para conseguir un buen funcionamiento del niño o niña. El tratamiento debe adaptarse a la persona que tenemos delante pudiendo ser farmacológico, conductual y/o educativo. Los padres y profesores son nuestros grandes colaboradores para conseguir la mejor adaptación para nuestros chicos y chicas.

Autora del Artículo Gema Ruiz Moreno (Ver Curriculum)

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